41 historias reales de antes y después
Todas son de clientes de HeroLaser Ink en Vitoria-Gasteiz. En cada una verás cuántas sesiones hicieron falta y cuántos meses pasaron entre la primera foto y la última.
Un símbolo rojo en el cuello, uno de los colores más difíciles de eliminar. Hoy ya no queda ni rastro.
Una espalda entera y una sola sesión. Ni ella se lo creía cuando se vio en el espejo.
Un tatuaje de juventud en el hombro que ya casi no se ve. En dos sesiones cambió por completo.
Pequeño, fino y en el antebrazo: de los que se van rápido. Hoy apenas queda la sombra.
Quería quitarse ese símbolo de la mano para el trabajo. Cuatro sesiones y ya no tiene que esconderla.
Un yin yang con letras en la espalda, mucha tinta y mucha paciencia. Ha merecido la pena.
El corazón del pecho le recordaba otra etapa. Ahora tiene la piel lista para lo que ella decida.
Unas letras antiguas que con una sola sesión se quedaron en casi nada.
No quería borrar su manga, sino aclararla para renovarla. Dos sesiones y lista para el nuevo diseño.
Un tatuaje de los primeros, de esos que se hacen sin pensar. Tres sesiones y casi invisible.
El lobo del hombro perdió casi todo el negro en la primera sesión.
«Shine bright like a diamond» brilló una época. Ahora prefiere su piel tal como es.
Un ave grande en el antebrazo que hoy es solo un recuerdo muy suave.
Un brazo con mucha tinta acumulada. Una sesión bastó para aclararlo y preparar un cover.
La luna y las estrellas del hombro se despidieron en tres sesiones.
El rayo de detrás de la oreja era negro intenso. Paso a paso, desapareció por completo.
Dos mariposas en el pecho que tras una sesión ya ni se reconocen.
Un tatuaje pequeño en la espalda, muy aclarado desde la primera visita.
La brujita de la nuca perdió casi todo el color en una sola sesión.
Un dibujo antiguo en la pierna que se fue apagando desde el primer disparo.
Un tribal grande en el gemelo con tinta muy cargada. Un año de constancia y el cambio es enorme.
Un nombre en la muñeca que ya no quería llevar. En dos sesiones casi no se lee.
Un nombre a línea fina que se resistía. Siete sesiones después, la piel está limpia.
La flor de la muñeca se aclaró muchísimo con una sola sesión.
Un león realista con muchos grises. Tras dos sesiones ya ha perdido gran parte de la tinta.
«Humildad» fue su lema durante años. Ahora la palabra se queda en él, no en su brazo.
Trazos finos de sombra en el antebrazo que se fueron con una sola sesión.
Mickey y Minnie se están despidiendo poco a poco, sin marcas en la piel.
Un dragón grande en el hombro, muy aclarado tras la primera sesión.
Un tatuaje en la cara pesa todos los días. Tres sesiones y su cara vuelve a ser suya.
Un tribal negro en el antebrazo que ahora es solo una sombra azulada.
Aclaramos su tatuaje de color en la espalda para hacer un cover más libre.
Un nombre en tinta roja. Paciencia, cuidados y hoy apenas queda rastro.
Una fecha en números romanos que ya no tenía sentido para ella. Hoy casi no se lee.
El diamante de la espalda perdió casi todo su brillo en dos sesiones.
Una pagoda con flores en el hombro, aclarada para dar paso a un nuevo tatuaje.
Unas letras en el antebrazo que hoy son casi invisibles.
Un león fino en el antebrazo que en una sola sesión prácticamente desapareció.
Un nombre grande en el antebrazo. Cuatro sesiones y la piel respira de nuevo.
Las letras de los dedos, una zona complicada. Tres sesiones y manos limpias.
Un nombre en el costado que con una sola sesión se ha quedado en un susurro.
*Nombres cambiados para proteger la privacidad de nuestros clientes. Cada piel y cada tatuaje evolucionan de forma distinta: las fotos no garantizan el mismo resultado en todos los casos.
